Aprendiendo el valor del diálogo

Mesa de diálogo sobre solidaridad y responsabilidad personal
Mesa de diálogo sobre valores en conflicto y gestión de la diversidad

La primera jornada del Diálogo de Estocolmo, que hemos titulado Una llamada para el diálogo entre la ciencia de la sostenibilidad y los valores ha confirmado plenamente la importancia y la oportunidad de este tema.  Más de treinta personas -investigadores, profesores universitarios, miembros de centros sociales jesuitas y estudiantes universitarios – hemos participado en una intensa jornada en la que palabras como reto, solidaridad, responsabilidad, comunicación, o diversidad han tenido amplio eco.

La jornada ha comenzado con una presentación de Johan Kuylenstierna, director ejecutivo del Instituto de Estocolmo del Medioambiente (en ingles Stockholm Environment Institute o SEI) que ha puesto de manifiesto la magnitud de los problemas socio-ambientales que afrontamos.  Una vez más, hemos escuchado la profunda interconexión entre la pobreza, la vulnerabilidad y el medio ambiente.  Kuylenstierna puso de manifiesto cómo definir un horizonte temporal para hablar de sostenibilidad es ya una cuestión controvertida; parece que más allá del año 2050 no nos atrevemos a opinar.  El corto plazo no ayuda a afrontar estas situaciones que necesitan de un horizonte temporal amplio junto con objetivos ambiciosos.  Los Objetivos de Desarrollo Sostenible recientemente lanzados por Naciones Unidas estarían en esta línea.

A continuación, tuvimos dos presentaciones que mostraron la importancia del tema y el grado de implicación de obras jesuitas en este proceso.  Rasmus Kløcker Larsen habló sobre la importancia de ser más conscientes de las implicaciones éticas de su trabajo por parte de los investigadores del SEI.  En esta prestigiosa institución sueca han creado un grupo de trabajo para identificar los dilemas morales que surgen en su labor como científicos (los temas que investiguen, el origen de la financiación, la relación con las contra-partes y el impacto de sus investigaciones). La intención es llegar a elaborar un protocolo que les permite afrontar los distintos conflictos de valores que van surgiendo en su tarea como investigadores para poder ofrecer soluciones creativas y responsables.

Sylvia Miclat, del ESSC y editora de Ecojesuit, hizo una presentación sobre los lazos entre comunidades, comunicación y sostenibilidad; para ello fue siguiendo la experiencia del ESSC y la de GIAN-Ecología en estos últimos años.  Para Miclat, el reto fundamental que tenemos es el de revertir las presentes relaciones tanto en la investigación, como en la comunicación, para dar un papel mucho más destacado a las comunidades locales y sus aprendizajes concretos.

La dinámica de la sesión cambió completamente en este momento.  Louise Karlberg, del SEI, presentó la metodología de trabajo de cuatro mesas para dialogar que en rápidas sesiones de media hora tratarían los siguientes temas: solidaridad, responsabilidad personal, valores en conflicto, y gestión de la diversidad.

En la mesa sobre solidaridad se discutió el concepto mismo, que no era evidente para todos.  Las cuestiones ecológicas han puesto en evidencia la interconexión entre todo lo real, y esto es el gran marco para la solidaridad: no podemos vivir ajenos ni los unos de los otros, ni tampoco del medio físico en el que vivimos.  La solidaridad es hacerse cargo de esa conectividad radical, todo está conectado.

La mesa sobre la responsabilidad personal destacó la importancia de las decisiones individuales, pero buscando la cooperación y la construcción de comunidades.  Este tema tuvo muchas conexiones con la mesa de los valores en conflicto.  En esta otra mesa también se destacó la necesidad de no confundir valores e intereses; pues los intereses  – aunque puedan ser legítimos – no pueden reemplazar a los valores que básicamente están orientados al bien común y no a un bien particular.

La mesa sobre la diversidad destacó, por su lado, la importancia de la integración de todos los grupos afectados para que podemos ofrecer alternativas que sean realmente sostenibles.

Al final del día tuvo lugar un panel sobre el papel que la enseñanza superior debe jugar en esta interacción entre ciencia de la sostenibilidad y los valores.  En el fondo se convirtió en una reflexión sobre la implicación de las universidades y su respuesta a los retos socio ambientales de nuestro tiempo, desde sus actividades de enseñanza e investigación hasta su capacidad de contactar con las sociedades a las que sirven.

El P. Michael Garanzini SJ, Secretario de la Compañía de Jesús para la Educación Superior, destacó cómo los jesuitas han sabido adaptarse a la diversidad local en su expansión internacional y cómo han logrado una importante reputación en su enseñanza.  Hoy el reto consiste en generar una red global que, garantizando la inserción local, permita que sus alumnos y profesores puedan comprender y responder a los retos globales.

La profesora Astrid Söderbergh Widding, Vicecanciller de la Universidad de Estocolmo recordó cómo las universidades deben buscar la coherencia entre su modo de organizarse y lo que investigan y enseñan sobre sostenibilidad.  El tercer miembro del panel, el profesor Sverker Sörlin comenzó compartiendo una reciente experiencia suya en un congreso científico en San Francisco en la que diversos colegas – profesores de filosofía de la ciencia – relataron cómo habían tenido enormes problemas en su vida académica por haberse enfrentado, testificando en juicios, por ejemplo a grandes corporaciones.  El profesor Sörlin insistió en que la universidad no puede conformarse con dar información a los alumnos, sino que debe contribuir a transmitir valores que rijan la vida de los futuros profesionales; su propuesta pasa por universidades más democráticas en las que este conjunto de valores pueda ser discutido y asumido.

En el debate posterior a la mesa redonda se recordó a la Universidad Centroamericana (UCA en Ingles) del San Salvador, El Salvador y a los compañeros jesuitas asesinados en 1989, ejemplo de universidad implicada profundamente en la vida de esa sociedad.

El día terminó con la confirmación de que el tema propuesto para el encuentro es de máximo interés y actualidad: la investigación sobre la sostenibilidad quiere identificar un marco de valores que permita el desarrollo de su actividad con sentido y enraizado en la vida de las sociedades.  Los debates sucesivos recordaron la importancia de que la ciencia de la sostenibilidad tiene que incorporar las expectativas de millones de personas que, especialmente en el sur, viven en pobreza y vulnerabilidad, y de aquellos que deben responder con cuidado, misericordia, compasión, perseverancia y esperanza.

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